Destino / Islas Margaritas

Desde las pequeñas posadas hasta las cadenas de resorts cinco estrellas. Desde las playas más concurridas hasta las más agrestes y vírgenes. Desde el plácido braceo en el mar hasta el vértigo del windsurf. Todo, en un marco de playas con agua turquesa y palmeras, con pueblos pesqueros y centros comerciales. Por todas estas razones, Isla Margarita es el destino más visitado de Venezuela y una de las perlas del Caribe. A sólo 23 kilómetros de la costa, es la isla más grande del país. El clima no puede ser mejor: una temperatura media de 27 grados durante todo el año y más de 300 días de sol en los doce meses. Aunque la isla es pequeña, la mejor forma de moverse es en auto. En el aeropuerto, hay varias empresas internacionales que ofrecen alquiler de vehículos. Una de las playas más concurridas de Margarita es El Agua. Son cuatro kilómetros de arena fina, palmeras y restaurantes típicos, que ofrecen comida local -mucho pescado y mariscos- e internacional. Desde allí, también parten muchas de las excursiones. Una de las más buscadas es el paseo en ultraliviano para divisar toda la costa. También se practican deportes acuáticos y se hacen salidas de buceo. La isla, además de más de 90 playas, ofrece reservas naturales. El Parque Nacional La Restinga es la gran vedette de esos destinos. Luego de un viaje en barco de poco menos de una hora, el viajero llegará a este lugar, que está recostado sobre un arrecife de 23 kilómetros de largo. Allí se pueden ver manglares y una gran fauna, entre los que se destacan el flamenco, el alcatraz, la gaviota, la tijereta del mar, el pelícano y la garza azul. El gran espectáculo lo dan las tortugas marinas, que eligen este lugar para desovar. También se puede visitar la ruidosa Porlamar, la ciudad que concentra la actividad nocturna de restaurantes y casinos. O hacer compras en las famosas avenidas Santiago Mariño y 4 de Mayo, que están repletas de tiendas libre de impuestos. Otra opción es Pampatar, que tiene algunas joyas de la arquitectura como el Castillo de San Carlos de Borromeo y el Fortín Santiago de La Caranta, el Morro. Pese a el ruido de los turistas, en Isla Margarita la siesta sigue siendo una suerte de religión entre los locales. Al despertar, siempre estará el mar para darse un buen chapuzón.

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